TUTORIALES Y CONSEJOS

Cómo lijar una pieza de la carrocería

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Un buen lijado no se ve: se nota al tacto, uniforme y sin marcas, listo para recibir la pintura.

Lijar una pieza no consiste en frotar hasta que brille: se trata de eliminar la cantidad justa de material, matizar la superficie y aumentar progresivamente el grano para borrar sus propios arañazos. Si se realiza mal, el lijado deja marcas bajo la pintura que se aprecian con la primera luz rasante. Si se realiza correctamente, proporciona un soporte sólido, plano y homogéneo sobre el que el aparejo y la pintura se adhieren a la perfección. Este tutorial detalla paso a paso los procedimientos del taller Carross, tanto en seco como con agua. En cuanto a la elección concreta de los granos capa por capa, me remito a la guía específica en lugar de volver a explicarlo aquí.

Lo esencial en pocas palabras. Lijar una pieza consiste en desbastar y luego pulir la superficie aumentando progresivamente el grano, de mayor a menor, sin saltarse nunca más de un grano a la vez. Se trabaja con lija o con lijadora para mantener la superficie plana, en seco o en húmedo según la capa que se desee tratar, hasta obtener un acabado mate uniforme sin rayas visibles. Una revisión con luz rasante confirma que el trabajo está bien hecho. Este es el procedimiento que nuestros técnicos de Carross aplican sistemáticamente antes de pasar a la siguiente etapa.

1. Diagnosticar antes que nada

  • Pintura antigua en buen estado que hay que recubrir: lijado hasta obtener un acabado mate con grano fino para crear adherencia, sin dejar la chapa al descubierto
  • Rayas y defectos localizados: lijar con grano medio únicamente en la zona afectada y, a continuación, refinar y enmasillar si es necesario
  • Chorreos o exceso de pintura: lijar en seco con grano medio, en plano sobre la cuña, y luego alisar progresivamente
  • Masilla que hay que alisar: lijar enbruto la forma y luego ir subiendo de grano hasta el acabado previo al aparejo
  • Chapa desnuda o metal al descubierto: lijar para matizar y crear adherencia; proteger rápidamente con una imprimación para evitar la oxidación
  • Aparejo de relleno que hay que lijar: una vez seca por completo, lijar progresivamente en seco para alisar sin perforar hasta la capa inferior

2. El material necesario

3. La reparación paso a paso

  1. Primero, desengrasar. Limpiar la pieza con el desengrasante antisilicona para evitar que la grasa se incruste en los arañazos durante el lijado.
  2. Identificar la capa. Determinar qué se va a lijar (pintura intacta, masilla, aparejo, chapa) y qué capa vendrá a continuación: esto determina el grano inicial y el grano de acabado.
  3. Lijar progresivamente. Tratar el defecto con el abrasivo adecuado, lo suficientemente agresivo para el trabajo que se va a realizar, sin utilizar un grano innecesariamente agresivo. Lijar con una lija o con una lijadora adecuada, sin ejercer una presión excesiva, para mantener una superficie plana.
  4. Aumentar progresivamente el grano. Refinar paso a paso, sin saltarse nunca más de un grano, cruzando las pasadas para eliminar las rayas del grano anterior.
  5. Elegir entre lijado en seco o en húmedo. Dar prioridad al lijado en seco para la masilla, el aparejo y la preparación previa a la pintura. Adaptar el grano a cada etapa, al soporte y a la capa siguiente. El lijado con agua puede reservarse para determinados acabados finos, si el proceso lo permite, con un secado completo antes de la aplicación de los productos.
  6. Comprobar la superficie. Pasar la mano con la palma plana y observar la pieza bajo una luz rasante para detectar huecos, protuberancias y rayas residuales. Volver a lijar localmente con el grano adecuado si es necesario.
  7. Consigue un acabado mate uniforme. Termina con el grano recomendado para la siguiente capa. La superficie debe presentar un acabado mate uniforme, sin zonas brillantes ni arañazos profundos. Elimina el polvo y desengrasa por última vez con un producto compatible antes de aplicar el aparejo o la pintura.

4. Errores frecuentes que hay que evitar

  • Saltarse un grano o varios: las rayas gruesas permanecen y pueden reaparecer bajo la pintura.
  • Lijar con las yemas de los dedos: la presión se concentra en zonas pequeñas, lo que puede ahondar localmente el soporte y crear marcas u ondulaciones. Utilizar una cuña adecuada para repartir la presión.
  • Presionar en exceso la lijadora: esto calienta la superficie, obstruye el abrasivo y puede crear huecos localizados o marcas de lijado.
  • Lijar una masilla al agua: la masilla, a menudo porosa, puede impregnarse de agua. Esto puede provocar problemas de adherencia o defectos bajo el aparejo.
  • No tener en cuenta la luz rasante durante la revisión: algunos huecos, protuberancias o arañazos residuales pueden pasar desapercibidos hasta la aplicación del barniz.
  • Perforar un borde o una capa al insistir en el mismo punto: se corre el riesgo de dejar al descubierto la chapa o una capa inferior.
  • No eliminar correctamente los residuos tras el lijado: soplar cuidadosamente la superficie, especialmente en las juntas, los bordes y los rincones, y luego desengrasarla con un producto compatible. Utilizar paños limpios y que no suelten pelusa, y evitar tocar la superficie preparada con las manos desnudas antes de aplicar el producto.

5. Cómo elegir los productos

Las fases de la obra —el desbaste, la preparación y el acabado— no requieren ni el mismo grano inicial ni el mismo grano final.

Lijado en seco o en húmedo: es preferible el lijado en seco para el desbaste, la masilla y la preparación previa a la pintura. El lijado en húmedo puede reservarse para determinados acabados finos, únicamente si el proceso y los productos lo permiten. A continuación, la superficie debe estar perfectamente seca.

Soporte del abrasivo: utilizar una cuña o una bandeja rígida en superficies planas, y una superficie de apoyo flexible para seguir las curvas sin deformarlas.

La capa siguiente: cuanto más delgada sea la capa que se vaya a aplicar, como una base o un barniz, más fino debe ser el grano de acabado.

La elección del abrasivo: hoy en día se prefieren los discos abrasivos y las bandas abrasivas para el lijado en seco, con una lijadora conectada a un sistema de aspiración. También se utilizan muy bien con cuñas adaptadas al trabajo manual.Para un acabado al agua, utilice un abrasivo específicamente diseñado para este proceso.

La recomendación de Carross: en caso de duda sobre el grano a utilizar, es mejor ser prudente y avanzar por pequeños pasos en lugar de saltarse varios granos o forzar el lijado.

6. Preguntas frecuentes

¿Hay que lijar entre dos capas de pintura de carrocería?

En general, no es necesario entre dos capas de base aplicadas al mismo tiempo: se respeta el tiempo de secado indicado y se continúa con la siguiente capa. Solo es necesario un lijado intermedio para corregir un defecto que haya aparecido —polvo, chorreo, salpicaduras—. Sigue siempre la ficha técnica del sistema de pintura, que prevalece sobre cualquier regla general.

¿Cómo se lija una masilla de carrocería?

Exclusivamente en seco. Se da una primera pasada con grano medio y una cuña de masilla para nivelar la masilla, y luego se va subiendo progresivamente, sin saltarse ningún grano, hasta alcanzar el grano de acabado deseado antes del aparejo. Hay que evitar el agua: la masilla es porosa y empaparla comprometería la adherencia de la capa siguiente. El taller Carross recomienda, además, comprobar siempre al tacto que la masilla esté bien seca antes de pasar el abrasivo.

¿Cómo lijar la carrocería antes de aplicar la pintura?

Se matea la pintura antigua en buen estado con un grano fino para crear adherencia, sin llegar a perforar la chapa. Donde haya un defecto, se lija localmente, se aplica masilla si es necesario y, a continuación, se va subiendo de grano hasta el acabado. Se terminó con un desengrasado antes de aplicar el aparejo o pintar.

¿Hay que lijar la pintura antes de aplicar el barniz a la carrocería?

No, si la capa base es reciente y forma parte del mismo sistema de pintura. El barniz se aplica directamente sobre la capa base, tras el tiempo de evaporación indicado en la ficha técnica del fabricante. Si la capa base presenta algún defecto, lijar únicamente la zona afectada y, a continuación, volver a aplicar una fina capa de base para cubrir los arañazos. En el caso de una pintura o un barniz antiguos, la superficie debe desengrasarse perfectamente y, a continuación, lijarse para crear una adherencia uniforme para el nuevo sistema. Utilice un abrasivo adecuado al estado del soporte. Tras la limpieza final del polvo y la desengrasación, aplique el aparejo o la capa base de acuerdo con la ficha técnica del fabricante antes de aplicar el barniz.

¿Qué grano se debe utilizar para lijar la pintura de la carrocería?

Depende de la capa que se quiera aplicar y de lo que venga después. El proceso completo, desde la chapa desnuda hasta el pulido, se detalla en la guía [grano de lijado para carrocería](/grano-lijado-carrocería). En resumen: cuanto más delgada sea la capa siguiente, más fino debe ser el acabado, para conseguir una adherencia sin rayas visibles.


El consejo del equipo técnico

Utiliza una guía de Lijado La guía de Lijado es una capa delgada de producto de color que se aplica sobre la superficie antes de comenzar una nueva fase de lijado. Permite visualizar los defectos y controlar el avance del trabajo. Al aplicarla sobre una superficie enmasillada o con aparejo, la guía se deposita en las rayas, los huecos y las zonas más bajas. Al realizar el lijado con el grano adecuado, las partes más elevadas se aclaran primero, mientras que la guía sigue siendo visible en las rayas del grano anterior o en los defectos aún presentes. Hay que continuar el lijado hasta obtener una superficie homogénea, sin rastros persistentes de la guía. Esto permite, sobre todo, comprobar que las rayas dejadas por el grano anterior se han eliminado correctamente. Si algunas marcas siguen siendo visibles, no se debe pasar al siguiente grano: este, al ser más fino, correría el riesgo de simplemente pulir las rayas sin borrarlas. La guía también permite evitar lijar con demasiada profundidad. Si se llega a la capa inferior mientras la guía sigue presente en algunos puntos, esto suele indicar un hueco o una irregularidad. En ese caso, habrá que reevaluar la planitud de la superficie en lugar de insistir en esa zona concreta. El mejor resultado no se consigue con un lijado más fuerte, sino con un soporte bien controlado, un abrasivo adecuado y una progresión regular de los granos.


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Anthony M.
Redactado y validado por Anthony M. Responsable técnico de Carross Ver el perfil →